Como gran parte de las canciones jazzeras de mediados de siglo pasado (esta fue escrita en 1944), este tema ha sido manoseado por artistas de todo tipo, pero la versión de Tom Jones con Cerys Matthews es mi favorita personal. Y sí, es un tanto navideña, pero es que baby… it’s cold outside.
Amigo bonaerense, estamos en tiempos electorales y esta es su
oportunidad para sacar provecho. Ahora puede conseguir lo que siempre
necesitó. Por ejemplo, ¿usted vive en Berazategui y hace 6 años que le
prometen cloacas? Llame ya al peronismo, a cualquiera de sus cinco
concesionarios oficiales, Massa, Insaurralde, De Narváez, Momo Venegas y Amadeo
(parece joda, “una Eva y cinco Adanes”) y al primero que lo atienda
dígale que Margarita Stolbizer le prometió presentar el proyecto
“Cloacas para Todos”. Al toque van a venir corriendo a ponerle el caño.
Quien le dice, Insaurralde le trae a la Presidenta para que le baile un ratito al borde de la zanja. Y por cadena nacional.
Vamos, es ahora o nunca. Por eso es importante entender el mapa de la situación.
En
principio digamos que, por primera vez, el kirchnerismo corre de atrás.
Va segundo en la Provincia, y va cola en Mendoza, Santa Fe, Córdoba y
Capital. Sin embargo, todavía tiene chances porque a la hora de regalar
caños y tapar baches tiene muchísima más guita que todos los otros juntos.
Y a la hora de hacer propaganda neofascista, ni le cuento. Mientras los
partidos recién están autorizados a hacer propaganda a partir de
mañana, el Gobierno nunca detuvo la matraca y el autobombo. Con la mosca
de todos, obvio.
En la Provincia, la Jefa eligió a Insaurralde
que es un tipo que da bastante sensato y al que presentan como ahijado
de Boudou (si es así, habría que avisarle a este muchacho que,
políticamente, hace rato que se ha quedado huérfano). El
candidato K parece sólido, pero le faltarían 20 centímetros más de
altura y un poco más de ancho de hombros para tapar a la banda de
facinerosos que vienen atrás, colgados en la misma boleta: Kunkel,
Recalde, Conti, De Petri y otros modernos demócratas neoescandinavos.
Vienen
con el apoyo de Scioli. Sí señor, Scioli. El mismo al que hasta hace
unas semanas, desde la Jefa para abajo, puteaban en todos los idiomas.
¿Se acuerdan cuando decían que el defensor del proyecto nacional y
popular era Mariotto, y que Scioli era la derecha?
Bueno, parece que ya no.
Algunos dicen que el gobernador no se animó a enfrentar al Gobierno y
que este es su final político. Yo no estaría tan seguro. Cuando uno ve a
Scioli hablando desde la Rosada, en el mismísimo Salón de las Mujeres,
aplaudido por De Vido y Abal Medina, y elogiado por el resto de la
banda, incluido Luis D’Elía, tiene la sensación de que el Compañero
Lancha se los abrochó a todos juntos con la Evinrude fuera de borda muerta. Si gana la Jefa, Scioli se habrá sacado de encima a Massa. Y si gana Massa, se habrá sacado de encima a la Jefa. Veremos.
La
Compañera Jefa está confundida. Tiene frente a sus ojos la forma de
derrotar a Massa y no la ve. En vez de atacarlo debería ser más viva y
elogiarlo.
“Qué buen muchacho…yo lo tuve de jefe de Gabinete… nosotros somos mejores, pero para los que no estén del todo conformes, Massita es una buena opción…”
. Lo ataca porque ella es ataquera por naturaleza, pero si fuera más
viva lo arruinaría en un minuto. Al elogio moderado le podría sumar el
ataque a De Narváez para instalarlo como su enemigo. Lo haría crecer al Colorado, lo bajaría a Massa, entre los dos se licuan y chau, gana Insaurralde.
Si se relajara lo vería más claro, pero la Jefa sólo se relaja cuando ve su serie favorita: “Game of Thrones”, una historia de luchas dinásticas medievales
que casualmente acaba de obtener 17 nominaciones para el Emmy. Compite
contra “House of Cards”, otra serie extraordinaria con Kevin Spacey que
muestra las miserias de la Casa Blanca y el Parlamento norteamericano a través de un matrimonio de políticos.
Tanto Ella como El son dos inescrupulosos capaces de hacer cualquier
cosa en su desesperación por el poder y la acumulación de riqueza.
Pensándolo bien, es lógico que mire la serie medieval.
La otra ya la vimos todos.
Macri
parece más vivo. Su negocio es tratar de arruinarle el asado a Scioli y
a Massa juntos. Para eso se la pasa diciendo que tiene un arreglo con
el intendente de Tigre y que eventualmente lo votaría.
Massa, cada vez
que escucha esto, se quiere tirar de cabeza al arroyo Pajarito.
Al Compañero Mauri le conviene que gane cualquiera, pero sólo por un
puntito. De ese modo, les baja la cotización a los dos y se queda cara a
cara con la Jefa que es lo que más le gustaría. Y a Ella ni le cuento.
Sueñan con la gran final.
Aliado con Moyano y De la Sota, De
Narváez va por el milagro de colarse entre Massa y el kirchnerismo al
grito de “acá viene el peronismo”. Suena raro que el empresario De
Narváez sea la esperanza peronista en el conurbano bonaerense, pero
bueno… si se quiere dar el gusto, dejémoslo.
Cada uno hace con su guita lo que quiere.
Moyano,
a quien muchos le rajan por su imagen negativa, es una pieza clave en
estas elecciones. Asumiendo que siempre hay un fraudecito que ronda el
5%, el problema pasa a ser el control de las 30.000 mesas bonaerenses.
El único opositor que tiene la capacidad de mandar a 30.000 tipos a
mirar las urnas es el Compañero Hugo. Y además te manda 30.000 tipos de
no menos de 120 kilos cada uno, y con una barreta para medir el aire de los neumáticos.
O sea 3.600 toneladas de pura nerca peronista y camionera. Al primer
pendejo de “La Cámpora” que se le ocurra tocar una urna, lo ponen entre
dos pancitos, un poquito de chimichurri y al buche.
Dato al
margen. Las urnas serán recolectadas por los camiones del Ejército. El
mismo ejército que ahora dirige el Compañero General Milani, alias “el Superagente 86”.
Atrás irán los camiones de Moyano cuidando que no aparezca ningún
pirata del asfalto. Que los garantes de la democracia sean el
sindicalista más pesado del país y un militar sospechado de violaciones a
los derechos humanos, es una insólita parábola de la historia argentina.
De
atrás atropellan Margarita y Alfonsín que van por el 30% de cabezaduras
fracasados que insisten en negarse a votar al peronismo.
Y
finalmente, está la izquierda. Dividida como siempre. Vilma Ripoll,
Maffei, Pitrola, Heberling. En vez de armar un frente entre todos, van
al Karl Marx Market Headquarters, pagan el canon de materialismo
dialéctico y cada uno abre su propio partido. Es un franchising. Como Café Martínez.
Amigo bonaerense, disfrute de esta fiesta y aproveche. Una cloaquita no se le niega a nadie.
PD: nada que ver, pero hablando de cloacas dos cositas más: 1- ¡Bienvenido Jaime! Ya podés salir del retrete de la Rosada… 2- ¡qué bien anduvo el memorándum con Irán, no?!! ¿Para cuándo el Nobel a Timerman?
El nacimiento del hijo de Máximo ha conmocionado a Todos y a Todas.
Lejos de los mal pensados de Twitter
que dijeron que el nieto de Cristina se llama Néstor (x Kirchner) e
Ivan (x todo), los muchachos kirchneristas ya tienen afiche y campaña.
Tal vez angustiados por la falta de RE RE para Ella, los pibes (y pibas) de “Tranko de Pollo” sacaron afiche.
“Néstor Kirchner 2055” es el cartel que ya circula en Facebook.
Si eso no es ir por todo ¿el Ir Por Todo dónde está?
Esta semana el Gobierno sufrió tres duros golpes en su capital simbólico: el gobierno “de los derechos humanos” designó a Milani como jefe del Ejército-e
insistirá en su error el lunes próximo en el Congreso ratificando su
ascenso-; sufrió la fuga de Ricardo Jaime durante seis días -y lo que
todos imaginamos como una extorsión de la que pudieron librarse gracias
al trabajo sucio de la Sala 1 de la Cámara Federal- y echó por tierra
sus argumentos de defensa del Estado dándole a Chevron todo lo que le
negó a Repsol, y más.
La “razón de Estado” a veces obliga a tragarse sapos,
habrán pensado los chicos de La Cámpora dedicados a troquelar sus
propios afiches: los que mencionaban el año pasado la palabra “Chevron”
al lado de Repsol y otras petroleras que “nunca más” iban a dominar YPF.
La distancia entre la realidad y el relato se ha vuelto cada vez más
cínica: el decreto 929/2013, de Régimen de Promoción para la Inversión
de Hidrocarburos, se llama “De Soberanía Hidrocarburífera”. La
soberanía fue tasada en unos 300 millones para este año y quizá 900
millones más dentro de los cinco próximos, dinero que de todos modos
Chevron no podía sacar del país y decidió invertir en un gran negocio.
Chevron
ingresó como operadora en el país en 1999, comprando la Petrolera
Argentina San Jorge. Durante trece años se dedicó a vaciar el yacimiento
El Trapial-Curamched, del norte neuquino: su producción cayó un 60% y
sus reservas probadas se derrumbaron, según el diario Río Negro, de 192 a 58 millones de barriles de crudo;
las de gas pasaron de 1.169 millones de mv a 139 millones en 2011.
Chevron fue invitada a todas las rondas nacionales e internacionales de
áreas petroleras y de gas de Neuquén, pero nunca participó y ni siquiera compró los pliegos.
Ali
Moshiri, el representante de Chevron para América Latina y Africa, se
enteró de la peor noticia de su vida mientras era huésped de honor de
Cristina en su hotel Los Sauces, en Calafate: después de 10 años de
proceso judicial, la empresa tenía que pagar 19.000 millones de dólares de multa en Ecuador por daño ambiental.
La demanda se había iniciado en 2003 en la ciudad de Lago Agrio y
comprendía la explotación de Chevron en 1.500.000 hectáreas de selva
pura, donde Texaco desechó millones de galones de agua con elementos químicos tóxicos y cancerígenos,
afectando a más de treinta mil personas. Esa zona fue bautizada desde
entonces como “el Chernobyl de la Amazonia”.
Ecuador amenazó con
embargar también en Argentina, pero aquí el “modelo” fue más flexible: a
pedido de la procuradora general Alejandra Gils Carbó, la Corte Suprema suspendió el embargo.
Fernando Villavicencio, periodista y asesor parlamentario del grupo indígena Pachakutik en Ecuador, le dijo a Clarín:
“Lo de Correa nos parece una doble moral, porque mientras los gobiernos
de Hugo Chávez y Nicolás Maduro son aliados de Chevron, el señor Ali
Moshiri también ha prometido importantes inversiones para la Argentina.
Correa, mientras tanto, tiene adjetivos muy ácidos y críticos hacia la
multinacional. Pero el Ecuador exporta y le entrega a Petrochina 250 mil
barriles diarios de petróleo, que es revendido en Estados Unidos, y es
Chevron quien compra ese petróleo ecuatoriano”.
El entusiasmo de Axel Kicillof llevó a bautizar “carnaval” a esta medida del Gobierno: “Esto será un carnaval y un boom de actividad,
el acuerdo es un caso testigo y una enorme muestra de soberanía”. Lo
que podría vincularse con el carnaval son, básicamente, las máscaras: el
acuerdo tiene puntos secretos cuya existencia tanto Carlos Pagni en La Nación
como Daniel Montamat, ex secretario de Energía, se encargaron de
resaltar: por presión de Chevron, la empresa podrá cobrar su renta en
dólares, con lo que estará a salvo del cepo cambiario, se la exime de
impuestos y se acuerda con Chevron, YPF “y sus subsidiarias”, sin que nadie sepa de qué subsidiarias se trata.
“¿Sociedades especiales para evitar eventuales embargos?”, se pregunta
Pagni. El ex director de ENARSA Rubén Etcheverry observa que “se le
entrega el patrimonio por otros 35 años de forma directa. No hay
inversión. Están entregando el patrimonio por 35 años de forma
anticipada”.
“YPF presentó el año pasado un plan estratégico”, me dijo por Radio Mitre ayer a la mañana Alberto Fernández. “No fue hace seis años, fue el año pasado.
Y no lo escribió Repsol, lo escribió Galuccio: decía que la empresa
necesitaba 7.000 millones por año. Lo único que consiguió hasta ahora
son 300 millones, más lo que pudo sacar de los pequeños ahorristas,
plata que puso el ANSeS y los 3.000 millones de reservas que están
aceptados para financiar YPF. Esto no es ser “la gata flora”, como me
dice Cristina.
Esto es un disparate. Necesitan 35.000 millones y consiguieron trescientos y sólo porque no los pueden sacar del país”.
Jorge Lapeña, secretario de Energía de Alfonsín, recordó que “Vaca Muerta y sus yacimientos no convencionales pueden ser de los más grandes del planeta.
Las inversiones necesarias están alrededor de los 30 a los 40.000
millones de dólares. Esto requeriría un importante flujo de capitales
del mundo hacia Argentina, como continuidad en el tiempo, y una política
de acuerdos parlamentarios entre los diversos actores: ser confiable para el inversor extranjero. Todo esto no está, salvo un decreto”.
Para
decirlo de otro modo: el boom exportador de la soja que sostuvo el
“modelo” significó, aproximadamente, la entrada extra de un PBI.
Vaca Muerta significa siete PBI.
Pero el carnaval empezó a la medianoche, con una adjudicación directa
sostenida por un decreto, ignorando el consentimiento de la provincia
que posee los yacimientos y con una empresa responsable de haber
contaminado a decenas de miles de personas. No parece que haya que
festejar bailando samba.
Investigación: JL / María Eugenia Duffard / Amelia Cole
Parte del
legado sadomasoquista de Néstor consistió en sumarnos una elección más a
la ya penosa tarea de tener que elegir quién nos estafará de algún modo
por el próximo período. Todavía no llevamos dos semanas de campaña y ya
nos taladraron el cerebro a tal punto que hasta recibimos de regalo un
jingle de Ignacio Copani que el cantautor rescató de alguna tarea de
Lengua de tercer grado.
Y si ya bastante sufríamos con la Cadena
Nacional por cualquier motivo pedorro, en campaña -y feriados mediante-
las apariciones de Cristina pueden generar efectos indeseados en algún
televidente desprevenido. El acto por el 9 de Julio, no fue la
excepción.
Luego de contarnos que a mediados del
siglo XIX, Argentina se convirtió en una bosta de país y que las fuerzas
imperialistas nos saqueaban los recursos no renovables con permiso del
gobierno, la Presi saltó a este presente de dicha en movimiento, en el
que aún utilizamos las sobras de la infraestructura del siglo XIX, y en
el que las fuerzas imperialistas siguen llevándose nuestros recursos
renovables con permiso del gobierno. Pero al menos es un gobierno
nacional y popular.
El ataque anti imperialista prosiguió con
Cristina puchereando porque nadie se queja del espionaje de Estados
Unidos, pero a ella la puteamos por el espionaje interno de su gobierno
-algo así como pedirnos que defendamos del espionaje a quien nos espía-
para luego disparar que no les perdonamos que nos hayan devuelto la
alegría. Uno creería que con la que se han choreado preferiríamos que
nos devolvieran otra cosa, que de la alegría nos encargamos nosotros,
pero se ve que la gente que se cruza Cristina cuando va de la Rosada al
helipuerto le pide otra cosa. También parece ser que la inseguridad, la
inflación y la caída en los índices laborales, de pobreza y de
indigencia son cosas que a nadie le preocupan, porque la Presi sostiene
que lo que más le preguntan es qué será del mundo y de Argentina con
esta nueva coyuntura política-económica internacional. Y Cris tiene una
respuesta para todo: no vamos a permitir que Argentina vuelva a ser
proveedora de materia prima. Hay que reconocer que la Presi cumple y ya
no se consigue materia prima ni para cocinar pan o armar una ensalada.
La viuda del que pesaba euros afirmó que
tener mucha plata no genera inteligencia y, luego de diez minutos de
compararnos con otros países del mundo, pidió que no nos comparemos con
nadie, para luego recomendar la película Lincoln -de Steven Spielberg-
que nos enseña lo que tuvo que hacer ese presidente norteamericano para
lograr que los negros no tengan grilletes y se conviertan en compradores
de camisetas… Después de putear al Poder Judicial y afirmar que no
hablaría de pececitos, la mujer que se viene presentando en todas y en
cada una de las elecciones que se le cruzaron en los últimos
veinticuatro años, pidió que elijamos bien, que siempre son los mismos
candidatos que se disfrazan.
Al
día siguiente, la patriada presidencial tuvo una segunda parte, esta
vez en la cena de camaradería de las Fuerzas Armadas, en las que volvió a
hablar de lo bueno que es tener Patria y destacó las bondades de los
Batallones Ferrocarrileros, que fueron creados entre los gobiernos de
Carlos Pellegrini y Julio Roca, o sea, los que puteó el día anterior
cuando los trató de antipatria. Cristina Capitana se quedó corta, y
ahora también es Brigadiera y Generala. Luego de informarles que se
tendrán que hacer cargo de parte del desastre ferroviario producto de la
fiesta de los últimos diez años, la Presi quiso contentar a los
militares con un aumento inferior a la inflación blue y una partida
extraordinaria para comprarles ropa. En el medio, la estratega
napoleónica les comentó que en una de esas deberán controlar las
fronteras, algo que no se encuentra incluido entre las funciones que
determina el Decreto 727/2006 firmado por Néstor Kirchner, pero sabemos que Cristina sólo se acuerda del fanático de las cajas sólo en los discursos.
Lo interesante del tema es que las
fronteras son jurisdicción de la Gendarmería Nacional, fuerza policial
militarizada a la que Néstor les pidió excepcionalmente en 2004 que se
hicieran cargo de funciones de otras fuerzas, y desde entonces se
convirtieron en el brazo ejecutor de la no represión kirchnerista, algo
que pasa desapercibido para toda la monada progre y para la patria
contratada, pero que en los papeles debería generar alguna que otra
pregunta: la legislación dice que la Gendarmería puede ser convocada
para la represión sólo por el Poder Ejecutivo en caso de alteración del
orden público o subversión o guerrilla. Todo muy loco.
Pero así ha funcionado el kirchnerismo,
en una metodología que nos la venden como producto de una Estadista,
pero que en los resultados convierten a Cristina en la Txumaria Alfaro
de la política, aplicando recetas de abuela en materia económica y
probando cosas para solucionar lo provocado por sus propias cagadas en
cualquier ámbito. Así es que la Gendarmería está para reprimir a los
guerrilleros que no quieren minerías imperialistas a cielo abierto,
Prefectura para garantizar la seguridad de Puerto Madero, la Federal
para salir de la Comisaría sólo ante un hecho consumado y el Ejército
para custodiar lo que debería ser función de Gendarmería. Podrían probar
volviendo todo a su lugar, pero eso sería demasiado conservador y,
presumen, eficiente, algo que no da para demostrar a esta altura del
partido.
Tanto
delirio patriótico tiene su correlato en los ataques a los candidatos
que le hacen frente a las listas oficialistas y, entre todos ellos, el
principal blanco es Sergio Massa, a quien le prendieron una vela todos
los días para que fuera candidato kirchnerista y, desde hace un par de
semanas, lo tildan de pro yanki, sionista, imperialista y empleado de
Magnetto. Tiene sentido la bronca, dado que Massa los dejó en Pampa y la
vía. La carencia de candidatos presentables llevó a Cristina a hacer
campaña permanente. Convengamos que los pocos candidatos que se atreven a
hablar tampoco son máquinas de arrastrar votos, como Cabandié, quien
sostiene que en el Riachuelo hay peces, o la anónima camporita Paula
Español, quien critica al candidato macrista Federico Sturzenegger por
haber formado parte de la Alianza, y se olvida de que también lo fueron
Abal Medina, Nilda Garré, María José Lubertino, Raúl Zaffaroni, Deborah
Giorgi y Diana Conti.
A este lindo panorama se sumaron Amado
Boudou con declaraciones nacionalistas made in Puerto Madero en contra
de Sergio Massa, y unos afiches que empapelaron la ciudad con el
candidato de Tigre disfrazado de Tío Sam, con la bandera norteamericana y
el logo de Clarín. Para el fotomontaje podrían haber usado cualquier
foto de Massa como Jefe de Gabinete de Cristina, pero es bueno saber que
el kirchnerismo volvió a imprimir afiches con la cara del intendente
del conurbano desde aquella vez en que fue candidato testimonial en las
elecciones en las que Néstor perdió por poquito.
Sin embargo, la militancia kirchnerista
puede estar tranquila, dado que ya consiguieron quién los proteja del
candidato empleado del imperio y de Clarín, y esa persona es Daniel
Scioli, a quien quieren voltear desde 2010 acusándolo de empleado del
imperio y de Clarín, pero que ahora devino en la salvación de El Modelo.
No es muy complicado, si pueden defender al imprentero de Puerto
Madero, tranquilamente pueden digerir eso de tener que aplaudir
nuevamente al exmotonauta imperialista, hoy patriota nacionalista.
A título personal, toda esta discusión
pedorra sobre la Patria, me tiene los gobelinos al plato. No es que
descrea de ella -dado que sí creo- pero la han gastado tanto que cansó.
Hoy la Patria es el otro, ni yo, ni vos, ni él, otro. Definición boluda
que surgió del tardío y arrepentido fervor papal y que no quiere decir
absolutamente nada, pero que repiten como mantra para creerlo y
convencerse de que sin Kirchnerismo no habrá más Patria. ¿A quién
quieren ganar con ese verso? ¿Quién puede tener miedo de perder lo que
no sabe que existe? Un fulano que vive de la caridad del Estado en una
casilla de chapa, o que sobrevive con las sobras que arrojan las cadenas
del imperio al terminar la jornada; una familia que pasa las noches en
la galería de Paseo Colón y que, a juzgar por todos los muebles y
bártulos que los acompañan, hasta hace poco tenían techo de verdad; un
sujeto que pasa 16 horas arriba de un taxi, ocho para pagar el alquiler
del auto y ocho para vivir; una mina que perdió a su hija en un choque
patriótico de trenes; un hombre a quien le arrancaron un hijo gracias a
una bala patriótica de un delincuente made in Argentina; una pareja que
lleva diez años junta y aún no logra salir del alquiler porque los
créditos son para los que demuestran que no los necesitan; un jefe de
hogar que no sabe si el mes que viene podrá pagar la cuota del colegio
de los pibes; una jefa de familia preocupada porque no sabe si el mes
que viene podrá realizar la misma compra en el supermercado… ¿A quién le
vienen a hablar de protección de la Patria? ¿Cuál es la amenaza bélica
que puedan mostrar a la ciudadanía como peor que la amenaza del gobierno
al estilo de vida de quien aprendió que el laburo es la forma de
progresar?
Con todo el orden de prioridades en la
preocupación cotidiana, es de descerebrado pensar que la Patria es lo
que hay que cuidar en las próximas elecciones. Y cuesta creer que con la
guita que gastan -de la nuestra- en encuestas no se les ocurra suponer
que el orden de prioridades hoy pasa porque dejen de rompernos las
tarlipes y nos dejen vivir bien y en paz con nuestra consciencia, sin
que nadie nos trate de agrogarcas por tener una maceta en un balcón de
Almagro, o de cipayos por querer guardar lo poco que quedó de ahorros en
dólares, o de gorilas por decir que son un rejunte de inoperantes
voluntariosos y orgullosos de serlo.
Incluso los que han viajado y conocen el
mundo “que se derrumba como una burbuja” se cagan de risa de este
patrioterío adolescente. Porque son personas que probaron lo que es
vivir bien y darían cualquier cosa por llevar ese estilo de vida, pero
acá, en su país, y por eso no se van. ¿A esa gente los tratan de
apátridas, al que podría irse pero se queda?
Así están las cosas. Después de diez años
de gestión, en las próximas elecciones el gobierno no tiene para
proponernos una mejor calidad de vida, ni una economía sana, ni un poder
adquisitivo previsible y equivalente al esfuerzo, ni una solución a la
inseguridad. Ni siquiera puede garantizarnos la vida en acciones tan
lejanas de peligro como viajar en un tren metropolitano. Una década
ganada en estropear definitivamente la iniciativa individual, en la que
el Estado se encargó de hacernos entender, de una vez por todas, que no
importa tu esfuerzo, ni tu sacrificio, ni los tres laburos que
conseguiste para progresar y que hoy conservás para sobrevivir, dado que
no vas a llegar a donde tu voluntad quiera porque los que dirigen los
destinos de tu Patria entienden que no están para garantizarte la
igualdad de oportunidades, si no para sacarte lo que ganás, quedarse con
más de la mitad, y devolverte el resto a cuentagotas pero no en lo que
necesitás, si no en lo que ellos creen que deben darte. Y mejor que seas
agradecido, dado que tenés suerte: tenés Patria.
Viernes. Hablar de patriada en el siglo
XIX, tenía una lógica revolucionaria. En las condiciones actuales, es el
placebo de los que no tienen otra cosa para ofrecer.
Promedio Kirchnerista
La abuela está
de vacaciones de invierno y en menos de una semana la llevaron a pasear
ocho veces a lugares con micrófonos y público. Una vueltita por
Tecnópolís, un fin de semana a la casa del nene y hasta una tarde en el
Cine Gaumont, donde tuvo la posibilidad de recibir aplausos de actores
profesionales, que cobrarán más caro, pero tienen mucho más encanto que
los amateurs de la Rosada.
Ante la presencia de jóvenes promesas del
cine como China Zorrilla y las hermanas Pons, Cristina dijo sentirse
orgullosa de que los argentinos se parezcan a los alemanes por el poder
de compra de departamentos en Miami, aunque ella preferiría comprar uno
en París. Y así, luego de recordarles a los actores que son y serán
empleados del Estado, enfatizó que el nacimiento de Néstor Iván la hizo
menos polemista.
Al día siguiente, la exitosa abogada
demostró que necesita urgente un segundo nieto, porque las ganas de no
polemizar se quedaron en el Gaumont y desde Chaco calificó de hipócritas
y poco solidarios a los que se quejan de la falta de dólares en un país
que tiene gente que no conoce Mar del Plata, y de gatas floras a los
que critican el acuerdo con la petrolera norteamericana Chevrón.
Envalentonada, se la agarró con los que callaron cuando Repsol se
llevaba la plata -para quien no recuerde, fue durante el gobierno
antikirchnerista de Néstor Kirchner y buena parte del suyo- y dio un
montón de argumentos para explicar que se puede ser Nacional y Popular y
entreguista de recursos no renovables a capitales imperialistas.
Después de todo, el expertise ya lo tenían con la Barrick Gold.
En la inauguración de la ampliación de
una fábrica de bicicletas, la Presi continuó con la enumeración de todos
los logros de la gestión de Néstor I y de la suya. Entre matrimonio
igualitario, Ley de Medios y televisión digital terminó por aclarar que
aun queda una gran deuda social por solucionar. Los compañerazos Eduardo
Freiler y Jorge Ballesteros de la Sala I de la Cámara Federal porteña
-Sala Rosada en la jerga judicial- le dieron una mano en eso de deudas
con la sociedad y dijeron que no, que Ricardo Jaime no está para ser
detenido. Es bueno saber que estas cosas pasan y que hay jueces con
ganas de garantizar la justicia para aquellos que sólo hicieron unos
cuantos palitos afanándose hasta los sobres de azúcar en un área en la
que la corrupción se nota cuando empezás a contar los muertos por
decenas. Estos son los jueces amigos. Imagínense lo grosa que será la
justicia el día que se pueda votar a los consejeros de la Magistratura y
ya no sea necesario permanecer prófugo durante una semana a la espera
de una soga.
Desde
el poder del Estado aún se garantiza la inseguridad jurídica que Néstor
prometió combatir en su discurso del 25 de mayo de 2003, cuando también
afirmó que su lucha contra la corrupción sería implacable. Pesarla y
llevársela en bolsas de consorcio las consideraba tareas de maestranza,
no de choreo. Sin embargo, basta que un Juez perdido en el mapa habilite
una cautelar para que la monada se ofenda frente al Poder Judicial y
pretenda democratizarlo, dejando bien asentado que la interpretación de
democrático es, para estos iluminados patriotas, la imposición de lo que
ellos quieren porque sí.
No es doble discurso, es copy/paste de lo
que leyeron en algún zócalo de 678, o en la tapa de Tiempo Argentino.
Han cambiado tantas, pero tantas veces de argumentos que uno ya ni se
calienta en recordar cuándo fue que pensaron distinto, porque corremos
el riesgo de encontrar varias posturas frente a un mismo tema y en una
misma persona.
La declaración de un tipo que dijo que
una voz que escuchó treinta años atrás era similar a la de una persona a
la que recién volvió a escuchar diez años después, fue motivo más que
suficiente para desaforar a un diputado y meterlo en cana. La
declaración de varias personas que reconocen a un militar como parte del
personal que chupó a varios, es algo que hay que analizar muy bien a la
hora de acusar. Probablemente, si Luis Patti se hubiera hecho
oficialista de la primera hora, las puteadas hubieran sido desoídas. Y
si César Santos Gerardo del Corazón de Jesús Milani no se hubiera hecho
gomía de Nilda Garré, quizás hoy estaría tomando mate en algún pabellón
de Marcos Paz.
Varias veces me puse a pensar qué es lo
que lleva a un simpatizante del kirchnerismo a convertirse en un talibán
de El Modelo. Es una gran incógnita averiguar qué botón se activa que
impide que aquel que se sentía contento con alguna medida del gobierno,
de pronto no vea absolutamente nada de lo que le pasa por al lado. Ni
siquiera existe la justificación de no leer diarios, o de no informarse
con distintas campanas, dado que hasta el peor de los aislados de la
realidad tienen que esquivar a los que duermen en la calle, como así
también realiza las compras para morfar y se cruza con algún pibe que en
pleno horario escolar le pide una moneda a cambio de una estampita. Y
si llegó a adulto sin morir por meterse un crayón en la oreja, doy por
sentado que tiene la mínima capacidad de discernimiento necesaria para
entender que nadie se hace multimillonario en el Estado sin meter la
mano hasta en el bolsillo de los Granaderos de la Rosada.
No puede acceder a créditos hipotecarios y
ni siquiera se puso a pensar cómo es que hicieron sus padres para ser
dueños de la casa en la que se crió, si sólo había un ingreso en el
hogar. Sostiene a muerte que este gobierno es el de la inclusión y la
movilidad social ascendente, pero también hace alarde de sus tareas
sociales en las villas, aunque las mismas se limiten a pintar un
Nestornauta en un paredón, o a repartir juguetes -donados, obvio- el día
del niño.
Ya ni se calienta por el contexto espacio
tiempo, dado que eso obligaría a pensar qué hacían Néstor y Cristina
durante los noventas. Por eso se reconoce parte de cualquier desgracia
histórica, así se trate del bombardeo a la Plaza de Mayo de junio de
1955 o de las desapariciones de la última dictadura. Puede llegar a
percibir un intento de golpe militar en una protesta de gendarmes al
borde la indigencia y hasta es selectivo a la hora de evaluar una gesta:
cuando no puede evitar enterarse de las masivas manifestaciones en
contra del gobierno, afirma que no va a la Plaza, porque fue cuando tuvo
que ir, o sea, en diciembre de 2001. Eterno portador orgulloso de
cualquier derrota histórica, forma parte de un frente que se denomina
para la Victoria.
Un sector reivindica sólo al Perón que le
conviene y, al mismo tiempo, a cualquier comunista latinoamericano, sin
detenerse a pensar ni un segundo en la contradicción. Levanta las
banderas de los revolucionarios de los setentas, pero sería incapaz de
cuestionar el liderazgo del movimiento. No le interesa la grandeza
individual, dado que eso lo haría responsable de su vida. Con refugiarse
en el anonimato de la masa uniforme, es feliz.
El sector más progre, directamente
ningunea cualquier resabio de justicialismo, en el único dejo de
coherencia que aún le queda. Es consciente de que puteó al PJ toda la
vida y tiene que justificar que abrazaron tardíamente al kirchnerismo.
Es por eso que reivindica algunas boludeces del gobierno de Néstor, como
“trajo de vuelta la discusión política” o “nos devolvió la dignidad”,
conceptos tan subjetivos que no dicen nada.
El kirchnerista promedio no tiene
ideología ni religión, por lo que puede pasar de putear a la Iglesia y a
Bergoglio, a aplaudir cada vez que Cristina dice que tenemos un Papa
argentino. Si se lo deja hablar, nos cuenta que quiere justicia para los
argentinos que murieron en el atentado a la AMIA, para luego putear a
los judíos por no querer un acuerdo con Irán. Autodenominado principal
defensor de los derechos de los pueblos originarios, se hizo el boludo
cuando La Cámpora echó a los Qom de la 9 de Julio y todavía no se enteró
de que en el noreste argentino se los están cargando en combos.
Cansador namber guán del discurso antiimperialista y de la no represión
de la protesta social, aún no se hizo un tiempito para analizar qué fue
lo que pasó cuando la policía molió a golpes a quienes se oponían a una
mina a cielo abierto de una multinacional. Como eterno buen
monotributista estatal, o empleado en negro en alguna agrupación afín,
todavía no entendió para qué sirve un sindicato. Por eso putea a
cualquier gremialista que no se haga el boludo al transar aumentos
insultantes por debajo de la inflación real.
Anticlero
y más papista que el Papa, pro cole y antisemita, inquisidor de la vida
privada de cualquiera que haya atravesado con vida la década del
setenta y mudo voluntario frente a militares amigos, eternamente en
contra de los capitales imperialistas y chevronista de la primera hora.
Cuando el kirchnerismo pase al baúl de los recuerdos y el resultado sea
aún más visible, dirá que la culpa fue de quienes impidieron que se
pudiera cumplir la revolución. Así y todo, podrá contarle a sus nietos
cuando formó parte de una gesta que quiso hacer un país para todos y
cómo resistió los intentos de golpes de Estado impulsados por los
laburantes, la clase media aportante, unos indios desagradecidos, los
grandes capitalistas y un diario. Orgulloso, podrá decir que defendió en
la mesa de un bar y en el muro de Facebook a la gesta impulsada por
líderes populares y multimillonarios, residentes en Puerto Madero,
exfuncionarios menemistas y aliancistas, militares represores y
carapintadas, todos comandados por el que pesaba los euros y la exitosa
abogada ejecutora de hipotecas.
Ya en 1973 Cámpora era un tipo antiguo. Seguía usando un bigote
finito que se había puesto de moda en los años 40, como el de Angel
Magaña, Angel Labruna, Edmundo Rivero o Roberto Goyeneche. Un dentista
de San Andrés de Giles, peronista, conservador, protagonista en los años
50 y con una lealtad absoluta al General. Buena gente. Si hoy viviera,
sospecho que por su estilo campechano y ortodoxo, difícilmente sería kirchnerista. Pero como tantas otras cosas, el kirchnerismo se lo apropió. Y ahora andá a cantarle a Gardel.
Cuando
Perón lo designó delegado personal fue todo un batacazo. El General,
recontraprohibido y exiliado en Madrid, tenía un representante en el
país que se llamaba Jorge Daniel Paladino, y que cada vez que llegaba a
Buenos Aires decía: “Dice el general que tal cosa”. Había
que creerle o reventar porque no existía ni satélite, ni Internet, ni
discado directo, ni nada. Para todos los mandados estaba Paladino, hasta
que en 1971 el General lo reemplazó por Cámpora.
Para entonces
el Presidente de facto era el General Lanusse. En la cena de camaradería
de las Fuerzas Armadas de julio de 1972 (la misma cena a la que la
Compañera Jefa fue esta semana y anunció un aumento del 24% para los
militares del mismo país en que Guillermo Moreno todavía dice que la
inflación es del 9% sin que nadie lo acompañe gentilmente al Borda),
Lanusse anunció el llamado a elecciones y el fin de la denominada
Revolución Argentina, cuyos presidentes fueron él, Onganía y un extraño
general llamado Levingston que al momento de ser designado era un
ilustre desconocido que vivía en Washington. Cosas raras que ocurren en
la Argentina.
Lanusse puso como condición que los candidatos
debían residir en el país antes de fin de agosto, y redobló la apuesta
con su frase histórica: “Si le da el cuero, que venga”.
Como a Perón no lo corría nadie, habrá pensado: “Yo voy cuando se me canta”
y se quedó en Madrid. El asunto era saber quién sería el candidato del
peronismo que, para esa elección, se presentaba como FREJULI (Frente
Justicialista de Liberación), una alianza de partidos alrededor del
peronismo que incluía desde grupos de izquierda hasta la derecha más
recalcitrante. O sea, lo que la Jefa llamaría hoy “un rejunte” (me cuesta imaginarla paradita en un atril y diciéndole eso al General).
Cuando
Perón anunció que la fórmula presidencial sería encabezada por Cámpora,
la sorpresa fue total. Un baldazo de agua fría para muchos peronistas
importantes que subestimaban y ninguneaban a Don Héctor.
Anécdota
al paso. En aquellos años, mi viejo había dicho por televisión que
Lorenzo Miguel, líder de la UOM, las 62 y peso superpesado del
sindicalismo, había participado de una reunión que luego se desmintió.
Pero el programa ya se había grabado y salió al aire. Lorenzo Miguel se
enojó y pidió verlo para aclarar el asunto. Mi viejo le rajaba a todo
contacto con los políticos, pero semejante personaje llamándote no daba para decirle que no.
Al llegar a la UOM con su libretista y amigo Jordán de la Cazuela, se
encontró con que al lado del “Loro” (así lo llamaban) estaba sentado
Cámpora, quien ya era candidato a presidente. Al rato se abrió la puerta
y entró José Ignacio Rucci. Se paró, lo miró fijo a Cámpora, giró hacia
mi viejo y exclamó: “¡Cuánta gente al pedo en este lugar!”. La designación del Tío había sido un disgusto para más de uno.
El lema fue “Cámpora al gobierno, Perón al poder”. Posiblemente lo mismo que intentará la Presidenta si no logra incendiar la Constitución, con la diferencia que esta Cámpora no es aquel Cámpora, y que esta Jefa no es aquel Jefe.
Sacaron
el 49,6% de los votos. Como se requería el 50% +1 de los votos, había
que ir a ballotage, pero Balbín dijo: “No se molesten muchachos, faltaba
más, les regalamos el punto” y el 25 de Mayo de 1973 asumió un gobierno
que incluía desde un ministro del Interior radicalizado como Esteban
Righi (el mismo al que la Jefa echó para proteger a Boudou)
hasta el mismísimo López Rega. El discurso de Righi frente a los
comisarios de la Policía Federal en junio del 73 es la pieza oratoria
más importante de la izquierda nacional. Pero ni Perón ni el brujo iban a
permitir que la izquierda peronista revoloteara por la Rosada mucho
tiempo más. Sospecho que tampoco lo quería Cámpora, pero los hechos lo sobrepasaron. No podía lidiar con semejante quilombo. Sólo duró 49 días. El 13 de julio de 1973 lo rajaron. Ayer se cumplieron 40 años.
Lo
que siguió se resume fácil: Lastiri al gobierno y su suegro López Rega
al poder, Perón-Perón y el 62% de los votos, los Montos matan a Rucci,
Perón los echa de la Plaza, los Montos pasan a la clandestinidad en pleno gobierno constitucional,
el General se muere, asume Isabel, y López Rega da a luz al terrorismo
de Estado: la Triple A. Algún día habrá que reconocer que el terrorismo de Estado ya había nacido 2 años antes del golpe.
Una
curiosidad. En 1983, el candidato del PJ, Luder aceptó la autoamnistía
que se habían decretado los militares, mientras Alfonsín prometía juicio
y castigo. Por suerte ganó Don Raúl y hubo juicio. En el fondo, aquel
peronismo del 83 temía que la revisión del pasado incluyera el período
74/76 en que el gobierno de Isabel masacró a la izquierda peronista que se identificada con el Tío.
Pregunta del millón: ¿A quién habrán votado, en 1983, la Compañera
Jefa, el Compañero Jefe y todos los kirchneristas peronistas de más de
48 años que hoy enarbolan a Cámpora? ¿Al que aceptaba el olvido o al que
propiciaba los juicios? No hace falta que lo respondan, me lo puedo
imaginar. Linda paradoja de la historia.
Cuando el perro sobreactúa se termina mordiendo la cola.
En
enero de 1975, con 16 años, viajé a México. Una noche alguien me llevó a
visitar a Cámpora. Vivía en un pequeño departamentito. Abrió la puerta
su esposa. Detrás venían él y su perrito que tenía un nombre muy
original: “Frejuli”. Un hombre simple, cálido. Lo escuché durante horas. Inolvidable.
Me
cuesta imaginar que, por ejemplo, Amado Boudou tenga alguna idea de
toda esta historia cuando se pone una remera de “La Cámpora” y levanta sus deditos en V. Es más, me huelo que no es el único que no tiene la más puta idea.
Desde la humildad de San Andrés de Giles al grotesco de Puerto Madero algo se les perdió en el camino, muchachos.
Marx
escribió que la historia se repite dos veces, la primera como drama y
la segunda como comedia. Este sábado mi hija empezó a sonreír. Todavía
no cumplió dos meses y ya se avivó que todo esto es una joda grande como una casa.
Así que, bueno, estamos atentos y vigilantes, como decía el General, más atentos que vigilantes, Moreno, está bien, eso decía el General…
¿No se enoja la Policía si cuento un chiste? Vos sabés que hay una vieja anécdota de los peronistas viejos, como yo, que el General siempre decía, bueno, que había que estar atentos y vigilantes y con algunas cosas que le habían pasado después en el exilio, dijo: “Bueno, lástima que se fueron los atentos y nos quedaron nada más que los vigilantes”.
Pero bueno, por favor es un chiste, nadie se ofenda. ¿Se acuerda Moreno de esa anécdota, no? Fue famosa.
Pero bueno, nada, hay que tener humor, si no tenés humor también te ponés agria, se te tuerce la cara y no vale la pena. Hay que seguir poniéndole onda, a que seguir poniéndole trabajo, esfuerzo, coherencia, mucha coherencia y mucha honestidad intelectual para poder seguir trabajando fuertemente por la República Argentina.
Cuando al principio Sebastián notó que su pene estaba creciendo y permanecía erecto más tiempo, estaba encantado, al igual que su esposa.
Pero luego de varias semanas, su pene había crecido hasta cerca de cincuenta centímetros.
Sebastián estaba muy preocupado. Tenía problemas para vestirse y aún para caminar. Por lo que él y su esposa fueron a ver a un prominente Urólogo. Luego de un examen inicial, el doctor le explicó a la pareja que, aunque extraño, el problema de Sebastián podría solucionarse con cirugía correctiva.
- " Cuánto tiempo estará con muletas" preguntó ansiosa la mujer.
- "¿Muletas? ¿Para qué precisaría muletas?" respondió sorprendido el doctor.